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Estudia menos, aprende más: El secreto del método Pomodoro

Método Pomodoro
Método Pomodoro

La técnica pomodoro, se trata de una metodología que ayuda a gestionar el tiempo de forma efectiva. Aplicarla en el espacio de trabajo puede ayudar al logro de objetivos, tanto personales como corporativos.


¿Qué es la técnica Pomodoro?

Esta técnica es, esencialmente, una filosofía de gestión del tiempo cuya finalidad es proporcionar a quien la utiliza máxima concentración y frescura creativa. De este modo, es posible terminar los proyectos con más rapidez y menor desgaste mental.


Su nombre proviene del ingenio personal de su creador, el investigador italiano Francesco Cirillo, quien se encargó de popularizarla en todo el mundo.


Cirillo la bautizó así, en sus tiempos de estudiante universitario, porque cuando la usó por primera vez para mejorar su propia gestión de tiempo, recurrió a tres simples objetos: un lápiz, una libreta de apuntes y un reloj de cocina con forma de… tomate (que en italiano se dice precisamente Pomodoro).


Más allá de su anecdótico nombre, los expertos internacionales en gestión de talento aseguran que la técnica Pomodoro es ideal para:


  • Resolver el exceso de distracciones durante la jornada laboral.

  • Alcanzar óptima productividad.

  • Enfrentar satisfactoriamente la acumulación de tareas y terminarlas en el tiempo previsto

  • Marcar ordenadamente diversos objetivos diarios y orientarse satisfactoriamente a su logro.


4 pasos para aplicar la técnica Pomodoro


Para aplicar correctamente la técnica Pomodoro en la gestión diaria del tiempo y de la jornada laboral hay que seguir los siguientes pasos.


1) Definir con claridad las actividades diarias

Realizar una checklist de tareas que se quieren completar durante el día siendo realistas en cuanto a la posibilidad de completarlas en una jornada laboral.


2) Priorizar y organizar tareas

Luego hay que priorizarlas y organizarlas según su respectiva importancia. La clave de esta priorización es comenzar con las tareas o actividades pendientes más urgentes y terminar con las menos importantes.


3) Dividir el día en “pomodoros” 

Una vez que se ha determinado con claridad esta priorización de tareas, se divide el tiempo de trabajo en bloques parejos de 25 minutos cada uno, llamados “Pomodoros”. Estos deben estar separados entre sí, por intervalos de cinco minutos de descanso. 


Para que la técnica sea exitosa, durante cada “Pomodoro” hay que concentrarse en una sola actividad, sin distraerse ni pensar en nada más. 


Por ejemplo, no hay que contestar llamados, ni mensajes de WhatsApp, ni correos electrónicos ni nada que pueda distraernos del objetivo trazado para cada “Pomodoro”. 


Idealmente, este tipo de actividades ajenas al objetivo trazado, pueden hacerse durante los cinco minutos de pausa entre cada “Pomodoro”.


4) Tomar tiempo de descanso 


Una vez que se completen cuatro “Pomodoros” seguidos, se recomienda detener el trabajo y tomar un descanso más largo. Este puede ser de entre quince a veinte minutos, según sea más cómodo para cada persona. 


Durante ese período de descanso se puede practicar cualquier actividad lúdica o distractiva, en especial aquella que sea más placentera (como, por ejemplo, jugar videos, comer algún refrigerio o ejercitar).


Los especialistas recomiendan realizar todos los “Pomodoros” que sean necesarios hasta alcanzar el objetivo inicialmente planteado. Por ejemplo, un objetivo concreto puede ser: destinar cinco “Pomodoros” para redactar todos los informes del día.


Es importante tener en cuenta que sólo se comienza una nueva tarea una vez que se termina la anterior, o bien, cuando se alcanza la meta trazada.


Siguiendo el ejemplo anterior, podríamos plantear que: una vez terminados todos los informes del día, estaremos en condiciones de avanzar a la siguiente tarea. 


Además, nunca se deben mezclar objetivos ni tampoco priorizar aquellos que sean menos urgentes o menos importantes. 




 
 
 

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